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Cada vez estoy más convencido de que en el mundo de la locución y el trabajo con la voz, la versatilidad es una capacidad que se antoja muy necesaria para desarrollar diversos trabajos de locución.

Puede que quien te hace un encargo te diga que simplemente tienes que usar tu voz y listo (como si fuera tan fácil). Sin embargo en otras ocasiones te piden que imites a un personaje, que engoles más la voz, que le metas o le quites aire (a veces me siento como un neumático), etc.

Y precisamente este último mes en el que todo el mundo parece que busca la voz de Santa Claus o personajes navideños, me ha tocado prestar mi voz para un spot, a este legendario personaje. En otro de los trabajos para una app de bingo, tuve que hacer de elfo del orondo barbudo colorado,. Pero no todo acaba ahí, ahora viene lo mejor. Os cuento:

En un casting pedían una voz en andaluz o alguien que fuera capaz de imitar el acento. Y no, no es que sea mi especialidad, y seguro que si me oye alguien del sur se va a mear de la risa, pero el caso es que me dieron el encargo a mí, que soy más del norte que el bonito. El resultado, lo podéis ver a continuación:

Cada vez estoy más convencido de que en el mundo de la locución y el trabajo con la voz, la versatilidad es una capacidad que se antoja muy necesaria para desarrollar diversos trabajos de locución.

Puede que quien te hace un encargo te diga que simplemente tienes que usar tu voz y listo (como si fuera tan fácil). Sin embargo en otras ocasiones te piden que imites a un personaje, que engoles más la voz, que le metas o le quites aire (a veces me siento como un neumático), etc.

Y precisamente este último mes en el que todo el mundo parece que busca la voz de Santa Claus o personajes navideños, me ha tocado prestar mi voz para un spot, a este legendario personaje. En otro de los trabajos para una app de bingo, tuve que hacer de elfo del orondo barbudo colorado,. Pero no todo acaba ahí, ahora viene lo mejor. Os cuento:

En un casting pedían una voz en andaluz o alguien que fuera capaz de imitar el acento. Y no, no es que sea mi especialidad, y seguro que si me oye alguien del sur se va a mear de la risa, pero el caso es que me dieron el encargo a mí, que soy más del norte que el bonito. El resultado, lo podéis ver a continuación: